ESCAPANDO DE LAS NIEBLAS DEL OLVIDO
18/06/2026
Con mis memorias, he pretendido recuperar los recuerdos que dan sentido a mi existir, antes que se escapen en las nieblas del olvido. Cada paisaje, encuentro o vivencia de las épocas vividas me trae olores, sabores, estética, arquitectura, juegos, música, amores, amistades... tan diferentes a la época de la inmediatez, la prisa e inundación de información, que contrasta con la época que me correspondió vivir, en donde había tiempo de jugar en la calle del barrio, tener grupos de amigas, caminar por la ciudad, disfrutar de la lluvia, tener tiempo para escuchar, conversar, mirarse a los ojos, ser amigos, amar.
Con la vejez, se siente que es mucho lo vivido y lo fugaz del tiempo; por eso escribo antes de que se me pierdan los recuerdos, que trato de acompañar con fotos para poder reconstruir el pasado y rescatarme en esta línea del tiempo, poder hacer conciencia de los patrones que se repiten, del cómo y el porqué se manifiestan. Esto es fundamental en momentos en los que los acontecimientos se suceden tan rápido que desacelerar es necesario para reflexionar, tener perspectiva, equilibrio. Tanta información genera ansiedad, miedo, pesimismo; no te da tregua.
Hay que ver la herida que genera esta época para comprender el papel que jugamos y entender que, donde hay cicatrices colectivas, hay una historia que debe ser contada en ficción o no ficción, romper con los relatos oficiales y encontrar la manera de comprender el camino, los momentos de la historia en donde, como decía el poeta alemán Friedrich Hölderlin: «Allí donde crece el peligro, crece también lo que nos salva».
Una es la que ha sido, la que fue y la que imagina que es. Recordar, acomodar imágenes y situaciones en la memoria para escribir, ¿tendrá como objetivo tranquilizar el presente, o ir cerrando capítulos del pasado?
Cada regreso a mi historia me devuelve al exilio de mí misma. La soledad da miedo, angustia a muchas personas. Tener este tiempo para mirarse, para estar consigo misma, es un regalo muy valioso; nos permite ser felices de disfrutar el camino vivido y reencontrar a la persona más importante, fiel y leal: ¡tú!
La conciencia mira sin apego, sin contaminación; es menos emocional, más serena. Percibes cómo una parte de ti se corre de lugar. Es el paso de la conciencia del yo físico al yo que observa. Mis recuerdos son retazos, hilachas desdibujadas de momentos de mi vida: unas veces lúcidos y llenos de anécdotas, otras son pinceladas distantes de mi memoria frágil. ¿Por qué olvido tantos periodos vividos? Será porque la memoria reelabora los hechos con la mirada global y retrospectiva de lo vivido. Trato de remendar y entretejer historias para entender las conexiones y el sentido de mi vida. ¿Cómo interpretar los silencios, los hechos de vida eludidos, olvidados, o el no deseo de recordación? ¿Es mejor el olvido?
¿Hay una frontera y límite entre la ficción y lo real?
La autobiografía es un acto confesional-performativo, en donde el autor, narrador y personajes son una misma persona.
A veces siento que la escritura va más allá de las palabras. Pienso en el músico que siente y lee los sonidos, como lo hace la bailarina interpretando con su cuerpo este mismo emocionar; así la poesía se nutre con el sentir humano. Las pequeñas cosas que te tocan el alma y conmueven a otros y otras hacen parte de la sinfonía universal. Decía Hermann Hesse: «La mayoría de los seres humanos son como las hojas que caen de los árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan, y por último se precipitan en el suelo. Otros, por el contrario, casi son como estrellas; siguen un camino fijo, ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y meta».
El privilegio de vivir lo suficiente, de llegar a la vejez, te permite la oportunidad de observar cómo los círculos se cierran. En esta etapa de la vida invoco el silencio, la meditación, el respirar profundo, para estar alerta a lo que alberga la conciencia y se expresa en palabras e imágenes. Así se inicia mi proceso de creación. Las narrativas son como un espejo que nos devuelve nuestra propia imagen. No sé si esta escritura tendrá algún valor o solo será como la luz efímera de una mariposa, que brilla un instante en su vuelo fugaz.
Cuando inicias el viaje hacia el interior, desaparece lo externo. Cuando te sientes perdido, inicias el encuentro contigo. Cuando aquietas tu mente, aparece la luz y las respuestas. Cada ser humano consciente es el escritor y lector de su propia historia.
EXPONGO MI ALMA AL PELIGRO
DE UNA CAÍDA LIBRE
SINTIENDO MIS PALABRAS
QUE VUELAN COMO PÁJAROS,
PLUMAS, HOJAS AL VIENTO.
Hoy recordé a Borges cuando expresó:
«Yo nunca busco temas,
dejo que los temas me
busquen y yo los eludo,
pero si el tema insiste,
yo me resigno y escribo».
JORGE LUIS BORGES.
Reviso mis notas y encuentro un tema recurrente y permanente; esto dura meses.
No le veo importancia. Cada cual escucha su propio ruido interior.
Pienso que no solo te envejeces cuando se te arruga la piel, sino cuando se arrugan los sueños y las esperanzas. Por tal motivo hay que pensar como adulta, sentir como una joven, soñar como una niña, mirar la vida con el desapego y la sabiduría que da la vejez.







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